Este es un blog familiar, casero, educativo, amante de los animales. Esta es mi historia, rodeada de niños en el trabajo, con mi marido, mi perrita y mi niña cuando llego a casa. Una niña que pone nuestras vidas patas arriba, una niña que nos quiere, nos quiere tres ¿qué más se puede pedir?
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martes, 10 de marzo de 2015

Mi parto

Bueno , despues de unas semanas de locura al fin he encontrado un huequillo para contar como fue mi parto.

Como ya conté, yo empecé con prodromos en la semana 36 de embarazo, y en la 37  tuve una noche extraña, con contracciones y un dolor muy fuerte en la zona baja de la espalda, debido a la cual mi amor tuvo que anular un viaje que tenia ese fin de semana, por si me ponia de parto.

Laia no quiso venir ni ese sabado ni ese domingo, pero el lunes me levanté y al ir al baño tuve la sensación de que había roto la bolsa. No estaba segura pero ante la duda preferí ir al hospital. Allí me miró una matrona, me hizo una exploracion y vio que tenía la mitad del cuello del útero borrado, pero no había roto la bolsa, era solo flujo. Después me pusieron en monitores. tenía algunas contracciones pero muy espaciadas.

Tras monitores me vio la ginecóloga y coincidió con lo que había dicho la matrona, así que me fui a casa.

La matrona me había hecho un poco de daño al explorarme y tuve dolor de tripa durante todo el día. A las 4 de la tarde me eché la siesta y a las 5 me desperté por el dolor de una contracción. A partir de ese momento empecé a tener contracciones cada 20 minutos, 15 minutos, 10 minutos... así que empecé a controlarlas.

Sobre las doce de la noche ya llevaba casi dos horas con contracciones cada dos minutos y empezaba a estar realmente molesta. Eran muy dolorosas, así que cogimos la maleta y nos fuimos para el hospital. Para entonces yo ya había decidido que lo de no ponerme la epidural no había sido una buena idea pues tenía unos dolores muy fuertes y sabia que no lo aguantaría bien.

Llegamos al hospital y volvió a explorarme la matrona, esta vez el cuello del útero estaba completamente borrado y había dilatado un centímetro y medio, pero eso no era suficiente, no se consideraba que aún estaba de parto. Me pusieron un rato en monitores y las contracciones se fueron espaciando. Dejé de tenerlas cada dos minutos para tenerlas cada 15, 20 o más minutos.

Después de monitores me dijeron que aún no estaba de parto y que podría tardar hasta dos días en ponerme, que volviese a casa y si me veía con muchos dolores podía tomarme un paracetamol. A mi esto me pareció de risa: si un paracetamol no me quita el dolor de cabeza ¿cómo iba a quitarme esos dolores tan fuertes? y lo que era peor ¿cómo iba a aguantar yo dos días con esos dolores en casa?

Pero viendo que no había otra opción volvimos a casa, nos acostamos e intenté dormir pero me despertaba muchísimas veces con cada vez más dolor, así que a las cinco de la mañana le dije a mi amor que nos íbamos otra vez al hospital porque yo ya no podía más.

Llegsmos a urgencias y volvió a explorarme la matrona. Esta vez había dilatado 2 centímetros y medio, pero hasta los 3 centímetros no se consideraba que estaba de parto. Me volvieron a pasar a monitores y otra vez sucedió lo mismo: mis contracciones volvían a espaciarse. Cuando terminé en monitores me dijeron que me iba a ver la ginecóloga y mi amor me iba diciendo:

 "nos van a mandar a casa otra vez"

Aquello me empezaba a parecer desesperante.

Sin embargo,  y para nuestra sorpresa, la ginecóloga vio que ya había dilatado 3 centímetros y medio... así que ¡por fin estaba de parto!

Recogí mis cosas entre contracciones pero tan feliz de que no me mandasen de nuevo a casa y me fui a la sala de dilatación -paritorio. Allí podía tumbarme en una cama, caminar, darme una ducha o pedir la pelota de pilates... había muchas opciones para sobrellevar el dolor, pero yo sólo quería estar tumbada.

 Pregunté con cuántos centímetros podían ponerme la epidural y me dijeron que podían ponermela ya pero que no me lo aconsejaban hasta que hubiera a dilatado 5 centímetros y más aún teniendo en cuenta que mis contracciones eran muy extrañas y no seguían un ritmo. Asi que pasé las siguientes 6 horas dilatando con esas contracciones que eran muy largas, de hasta 4 minutos, pero que no seguían un ritmo lógico. Sin embargo, aunque muy despacito, iba dilatando.

Mientras tanto las pulsaciones de Laia estaban muy bajas. La niña estaba dormida y las matronas cada vez que venían a verme me daban bebidas con azúcar y me movían la tripa para poder despertarla, pero no había manera, se pasó prácticamente todo el parto durmiendo.

Sobre la una de la tarde me volvieron a explorar y vieron que ya estaba de 5 centímetros, así que fueron a avisar al anestesista para que me pusiera la epidural, y no se exactamente a donde le fueron a buscar pero el caso es que el anestesista tardó muchísimo en venir y cuando me volvieron a explorar para que me la pusiera estaba ya de 8 centímetros... Vamos que casi no me la pueden poner.

Eran más o menos las dos y media cuándo me la pusieron y a partir de ahí me sentí muy aliviada, pero las contracciones se pararon.

Me pusieron oxitocina y venían a mirarme cada dos horas. La niña iba bajando y parecía que todo iba despacio pero bien, hasta que de repente a la niña la subieron muchísimo las pulsaciones y a mi la fiebre.  El monitor no paraba de pitar y yo intente empujar pero con la epidural no tenía sensibilidad y por lo tanto no podía controlar esos músculos.

Llegaron dos ginecólogas y me dijeron qué pensaban que la niña podría estar sufriendo, que iban a pincharla en la cabeza para ver su estado porque tal vez habría que hacer cesárea. Entonces me pusieron paracetamol para la fiebre y empezaron a preparar todo por sí tenían que hacerme la cesárea y mis ánimos cayeron por los suelos... pero justo antes una de las ginecologas me exploró y vio que la niña estaba completamente abajo, así que decidieron que íbamos a intentar empujar, me dijeron cómo hacerlo y yo hice lo que pude, aunque ellas me tenían que avisar de cuando me venían las contracciones.

 La niña, aunque estaba muy abajo, no estaba del todo centrada sino que estaba dada la vuelta y un poco ladeada, así que una de las  ginecólogas tenía que colocarla y la otra tuvo que ayudarme poniéndose sobre mí tripa porque sino la niña no podía salir. No paraban de decirme que era una niña muy chiquitita, pero la verdad es que costó que saliera.

 Tras varios intentos que me parecieron eternos, al fin me dijeron que parase de empujar y pude ver a mi niña ya fuera. Venía con una vuelta de cordón, así que tuvieron que quitárselo y después me la pusieron encima. ¡No me podía creer que por fin la tuviéramos con nosotros! era muy muy pequeña y la cosa más bonita del mundo. Pesó 2.540 y midió 46 cm.

Laia nació a las ocho y cuarto de la tarde, la verdad es que fue un parto muy muy largo.

Después de dar a luz me quedé 2 horas con mi niña encima tratando que cogiera el pecho pero estaba tan agotada que se quedaba dormida y no lo conseguimos.

A las diez y media nos fuimos a la habitación y allí pudieron conocerla sus abuelos y sus tíos. Una forma muy bonita de terminar aquel día tan largo. Cuando nos quedamos solos los tres al fin pudimos descansar, aunque no dormir... yo solo podía mirar aquella cosita tan preciosa que al fin teníamos con nosotros. Ya eramos uno mas en la familia!

Aunque no tuve, ni por asomo, el parto que me había imaginado, quede muy contenta con el hospital: tanto las matronas como las ginecologas me trataron con una paciencia y dulzura increíbles, me informaban de cada cosa que iban a hacer y estoy convencida de que todas las decisiones que tomaron fueron por el bien mio y de mi niña. Me hubiese gustado tener un parto mas sencillo, pero las cosas se fueron sucediendo así y a día de hoy lo único que me importa y me quedo es que tanto mi pequeña como yo estamos bien y que el trato en el hospital fue excelente.

sábado, 10 de enero de 2015

Primera cita en el nuevo hospital. Ecografía del tercer trimestre.

La semana pasada tuve la primera cita en el hospital en el que he decidido cambiarme para dar a luz: el Rey Juan Carlos.

En principio era solo una primera cita para hacerme las preguntas típicas que siempre se nos hacen en el embarazo: si es mi primer embarazo, si fumo, si me han operado de algo etc. Pero al ver en la semana que estaba (casi en la 32) la obstetra decidió hacerme ya la ecografía del tercer trimestre.

Mi pequeña pesa ya 1kg 800 gr y sigue sanota y sin problemas. Tiene su cabeza apoyada en mis partes bajas, lo cual no es del todo cómodo para mi, no se como lo verá ella, que se empeña en empujar hacia abajo sin descanso. No pude distinguir nada más que un ojo, porque tenía las manos tapandose la cara, pero la verdad es que con saber que todo va bien me dí por satisfecha.

Después de la ecografía me dieron una carpeta para guardar los papeles del embarazo y dentro había varios folletos informativos sobre el protocolo de parto del hospital, el parto en sí, la lactancia y otros cuidados del bebé. Ya me los he estudiado todos jejeje.

La sensación general que sigo teniendo del hospital es muy buena, y además me pilla muy muy cerquita de casa, que no era una de mis prioridades pero la verdad es que tambien se agradece
muchisimo.

lunes, 5 de enero de 2015

Visita guiada a los paritorios del hospital Rey Juan Carlos

Como ya expliqué, hace unas semanas decidí cambiarme de hospital para dar a luz del Gregorio Marañón de Madrid, al Rey Juan Carlos de Móstoles y si alguna persona se está enterando de ello con esta entrada y cree que es una locura haberlo hecho, quería dejar claro que conozco perfectamente ambos hospitales, me he informado bien y si, aun así, después de establecer mis prioridades, he decidido cambiarme. Así de loca soy. Si alguna de vosotras en mi situación no lo habriaís hecho ni muertas de este modo, deciros que me parece muy respetable vuestra opinión y en el momento que tengais que dar a luz, espero que escojáis libremente como he hecho yo, el hospital que más os convence y nadie intente imponeros su opinión de forma irrespetuosa.

Dicho esto, os cuento.

Fui a la visita guiada a los paritorios del hospital Rey Juan Carlos con una amiga y la verdad es que esta mini excursión fue lo que terminó de convencerme de que este era el hospital en el que quería dar a luz.



La visita consistió en una pequeña charla sobre el parto en general y sobre como funcionan allí las cosas. Después nos enseñaron las salas de dilatación - paritorios y las habitaciones. 
Una de las primeras cosas que nos dieron fue un plan de parto para que podamos hacerles saber nuestras preferencias y ya con ese detalle me ganaron bastante la verdad.

¿Cómo funciona la maternidad del Rey Juan Carlos?

Ellos definen su protocolo de parto como "humanizado, respetado y fisiológico", de mínima intervención.

Tienen varias alternativas a la epidural:

- bañera de parto.
- pelotas de dilatación.
- gas (el llamado gas de la risa, que por lo visto es menos perjudicial que la epidural, aunque a mi no me termina de convencer)

De todas formas, si tu decides que quieres epidural, te la ponen.

Dilatas y das a luz en la misma sala, por lo que no tienes que estar trasladandote. Además estas salas disponen de duchas que puedes utilizar durante la dilatación en cualquier momento,

Los monitores son inalambricos e impermeables de modo que puedes caminar mientras te monitorizan e incluso darte una ducha calentita para paliar el dolor. La monitorización es continua, aunque tienen la posibilidad de que sea intermitente.

Las camas son multiposición y tu puedes elegir como prefieres colocarte a la hora de dar a luz. Incluso de pie, de cuclillas o a cuatro patas.

No hacen por rutina ni rasurado, ni enema, ni episotomía, ni rotura de bolsa.

No cortan el cordón hasta que no deje de haber latido a no ser que quieras donarlo o conservarlo.

El acompañante que tu elijas podrá estar a tu lado en todo momento, incluso si se trata de una cesárea, le darán indicaciones de como darte masajes que te ayuden a aliviar un poco el dolor. Además no podrá pasar nadie más a verte hasta dos horas después del nacimiento del bebé. Igual sueno algo antisocial pero esta parte a mi me encanta.

Al bebé no se le separa nunca de la madre, en la misma habitación se le asea y hacen las revisiones oportunas.

Se intenta hacer una lactancia precoz (poner al niño a mamar en la primera hora de nacimiento)

Y bueno... nos contaron muchas más cosas pero más o menos eso es lo que yo considero mas importante. Sobre la bañera de parto, yo no creo que la use porque no me termina de convencer mucho, pero bueno, ahi esta la opción.

¿Pijotadas varias que ofrece el hospital?

Si todo va bien, la madre puede sacar al bebé y el padre puede cortar el cordón.
Puedes llevar música que te relaje para estar más cómoda durante todo el proceso.
Las habitaciones son individuales y muy grandes y la decoración es una monada.
Puedes irte a casa a las 24 horas si ha sido un parto normal y sin complicaciones.

Como digo en general estoy muy contenta y creo haber hecho una buena elección. Me parece un lugar en el que voy a estar muy cómoda, lo cual es bueno para mi y para mi bebé y no me parece nada inseguro. ¿Si algo fuera muy mal a mi niña tendrían que trasladarla a otro hospital? si, pero las personas que lo harían serían médicos, que tienen los conocimientos y medios suficientes como para estabilizarla y trasladarla de la manera más segura.


jueves, 18 de diciembre de 2014

Me cambio de hospital

He decidido cambiar de hospital para dar a luz.

Después, de leer muchos artículos sobre las consecuencias que pueden tener las decisiones que los médicos toman durante el parto, de darle muchas vueltas a las recomendaciones de la OMS y buscar algo de información sobre la forma en la que el Gregorio Marañón atendía los partos (especialmente aquel programa que salió hace un par de años llamado Baby boom) decidí empezar a buscar algún hospital que no estuviese demasiado lejos de mi casa y que hiciese una atención al parto más respetuosa.



No es que el Gregorio Marañón tenga una maternidad "mala" de por si, de hecho está considerada una de las mejores de Madrid, y creo que incluso de Europa, ya que cuentan con muchos medios y buenos profesionales y muchas emergencias neonatales son trasladadas allí por este motivo... lo que a mi no me ha terminado de convencer son las formas. Quiero decir, que allí saben tanto tantísimo que la madre no tiene elección en nada, todo se hace al modo que los médicos consideran que es el mejor y por supuesto, das a luz tumbada, te guste o no y diga la OMS lo que quiera decir. Yo no dudo de la profesionalidad y sabiduría de los médicos, que habrán aprendido muchisimo entre teoría y experiencia, pero a lo largo de estos meses de embarazo me he ido dando cuenta de que la que va a tener al bebe, la que va a sentir el dolor y la que va a saber en que postura está más cómoda para dar a luz voy a ser yo. Por muchos partos que ellos hayan asistido en su vida. Y en mi opinión, igual que si en mi parto un médico me dice por ejemplo que hay que hacer una cesárea porque el bebé corre peligro por alguna razón, nunca se me ocurriría poner en duda que eso debe ser así, ya que ellos son los profesionales y por tanto los que entienden del tema,  tampoco considero lógico que ellos me digan a mi por ejemplo que me tumbe si yo estoy mas cómoda de pie, ya que la que está pariendo soy yo. Que para ellos sea más cómodo sacar al bebé si yo estoy tumbada no es una razón de peso para que eso sea así. Considero que la que tiene que estar cómoda soy yo.

Bueno, esto es por supuesto mi opinión, que puede ser más o menos acertada pero que es la que me ha llevado a tomar la decisión de hacer el cambio. También me han llegado rumores de enemas y episotomías por rutina, pero la verdad es que no lo tengo confirmado.

Igual estais pensando que al fin y al cabo en muchos hospitales públicos se hacen las cosas así, pero que quereis que os diga, no es lo que yo quería para mi.

El hospital elegido es el Rey Juan Carlos de Móstoles y los pasos que seguí para cambiarme fueron:

- Ir a atención al paciente para decir que queria cambiarme. Allí me dijeron que fuese directamente a admisión con la ultima cita que tenía en el Gregorio.
- Pedir cita en admisión para hacer una visita guiada a los paritorios.
- Hacer la visita guiada (esto es opcional, pero yo preferí hacerlo antes de tomar la decisión definitiva)
- volver a admisión con la ultima cita que me habían dado en el Gregorio y decir que me quería cambiar allí. Ellos me dieron directamente la siguiente cita en ese hospital.
- Volver a atención al paciente y decir que pidieran el traslado de mi historial médico.

La verdad, fue mucho más fácil de lo que yo creía, probablemente por eso de que el hospital es público pero de gestión privada... no es que me haga mucha gracia esto ya que siempre he creido que hay que fomentar la sanidad pública... pero jo... es que en este caso creo que tengo que mirar por mi.

En otra entrada contaré un poco como fue la visita guiada al hospital y las razones de porqué me gusta tanto, que sino esto va a ser muy largo!